¿Las baterías Litio-Ion energizarán
el nuevo milenio?
Isidor Buchmann
Cadex Electronics Inc.
isidor.buchmann@cadex.com
www.buchmann.ca
April 2001
Por muchos años, la batería de Níquel
Cadmio (NiCd) fue la única que se
adecuaba a dispositivos portátiles, tales como los
de comunicaciones
inalámbricas. En 1990, surgieron las baterías
de Níquel Metal Hidruro (NiMH) y de ion de litio (Li-Ion),
ofreciendo mayores capacidades. Los dos sistemas pelearon
estrechamente, cada una adjudicándose mejor rendimiento
y menor tamaño.
¿Cuál será el sistema verdaderamente
ganador y cuál será el que allane el
camino en el nuevo milenio? La favorita parece ser la de la
familia Li-Ion,
especialmente para portátiles con un factor de forma
pequeño.
Las baterías de Li-Ion son de bajo mantenimiento,
ventaja que ningún otro
proceso químico puede reclamar. No hay memoria y no
se requieren ciclos para prolongar la vida de la batería.
Además de una elevada densidad de energía y
escaso peso, su auto descarga es menos de la mitad si se le
compara con las de NiCd y NiMH. Podríamos decir que
la batería de Li-Ion queda ubicada para aplicaciones
de indicadores de combustible modernos.
En cuanto a lo negativo, la batería de Li-Ion es
frágil y requiere un circuito de protección
para mantener una operación segura. La corriente de
carga es moderada y la carga se debe hacer conforme a normas
estrictas. Además, la batería de Li-Ion envejece,
ya sea que se use o no.
Historia
El trabajo pionero de la batería de litio lo empezó
G. N. Lewis en 1912, pero a principios de 1970 aparecieron
las primeras baterías no recargables de litio y se
pudieron adquirir comercialmente. Los esfuerzos por desarrollar
baterías recargables de litio siguieron en la década
de los ochentas, pero fallaron debido a problemas de seguridad.
El litio es el metal más liviano, tiene el mayor
potencial electroquímico y
proporciona el mayor volumen de energía. Las baterías
recargables que usan el metal de litio como electrodos negativos
(ánodo), son capaces de proporcionar tanto una elevada
tensión como una excelente capacidad, produciendo una
densidad de energía extraordinariamente alta.
Después de mucha investigación en baterías
de litio recargables, durante los años ochentas, se
determinó que los ciclos alteran el electrodo de litio,
reduciendo así su estabilidad térmica y causando
potencialmente una expansión interna. Si esto ocurre,
la temperatura de la celda se acerca rápidamente al
punto de fusión del litio, lo cual produce una reacción
violenta. Una importante cantidad de baterías de litio
recargables enviada a Japón tuvo que ser retirada en
1991 después que una batería en un teléfono
celular soltó gases calientes que causaron quemaduras
en la cara de un hombre.
Debido a la inestabilidad inherente del metal de litio,
especialmente durante la carga, la investigación se
orientó hacia las baterías de litio no-metálicas
que usa iones de litio. Aunque son ligeramente más
bajas en cuanto a densidad de energía que las de metal
de litio, las de Li-Ion son seguras, con tal de que se reúnan
ciertas precauciones al cargar y descargar. En 1991, Sony
comercializó la primera batería de Li-Ion. Otros
fabricantes le siguieron. Hoy en día, las baterías
de Li-Ion son las que crecen más rápidamente
en el mundo.
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